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Carlos VI. 1500 |
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HISTORIA Y ORIGEN DEL TAROT Una
baraja de Tarot se compone de un total de 78 cartas, divididas en 3
grupos: 22 Arcanos Mayores, 40 Arcanos Menores, distribuidos en 4 series
de 10, los llamados palos, y 16 honores o figuras, compuestas por los
Pajes, Reinas, Reyes y Caballeros de los 4 palos. Entrar
en contacto con el Tarot es entrar en contacto con nuestro propio
inconsciente, un mundo mágico y maravilloso con el que podremos
descubrir los mensajes o indicaciones que nuestra propia alma a través
del inconsciente nos quiere transmitir. El
Tarot utiliza un lenguaje simbólico, de ahí, la importancia en conocer
todos los detalles de cada carta y la necesidad de contar con una baraja
que contenga todos los símbolos necesarios para una correcta
interpretación. A través del Tarot podemos realizar la misma labor que
haría un analista de sueños, ya que el proceso es muy similar, en la
base de interpretación. La ley de la sincronicidad, las analogías,
correspondencias y asociaciones de ideas están contenidas en la
estructura con la que está creado el juego. Convertirse
en un buen intérprete de Tarot exige años de estudio y práctica, pero
las mismas cartas se convierten con el tiempo en el maestro verdadero,
ya que desarrollan la intuición y nos enseñan sus secretos a través
de la misma práctica. Muchas
fábulas se han contado acerca del origen del Tarot: una de las más
extendidas es su pretendido origen egipcio. Idea que surgió a partir de
Court de Gebelin, estudioso del Tarot, quien en 1.781 explicó que había
tenido un sueño en el que se encontraba en el templo de la esfinge, en
Egipto, rodeado de la cartas del Tarot pintadas en las paredes. A partir
de ahí surgió la idea que tal sueño correspondía a un templo real y
dio lugar a que se inventase en el siglo XIX el llamado “tarot
egipcio”, invento moderno que no guarda correspondencia alguna con la
verdadera tradición iniciática. El
pretendido origen egipcio del Tarot jamás ha podido ser comprobado
puesto que ningún vestigio arqueológico en Egipto recuerda ni
remotamente siquiera la posible existencia de tal juego. Otra
teoría dice que fueron los gitanos sus inventores. Tal afirmación
carece de rigor histórico, dado que es sabido que en siglo XIV existen
ya varias referencias en Europa al juego de “naips” o cartas. Los
gitanos no habían llegado todavía a Europa en dicha fecha. Por
último otra afirmación aun más fantástica es la que lo sitúa en la
ciudad marroquí de Fez, donde en el año 200 se habrían reunido sabios
de todo el mundo con el fin expreso de transmitir un conocimiento a la
posteridad… En
realidad, los Tarots más antiguos que conocemos corresponden a Italia
(Visconti Sforza. S.XVI) y Francia (Gringoneur, comienzos siglo XVI,
Noblet, s.XVII, Vieville, s.XVII). Sin
embargo, es a partir del siglo XVIII cuando comienzan a aparecer, con el
Tarot Dodal del año 1.701 los Tarots de Marsella que nosotros conocemos
actualmente. Ese siglo fue una época de abundante creación de
diferentes imágenes y en ellas podemos encontrar el patrón que ha
llegado hasta nuestros días. El Tarot de Marsella se ha convertido, así,
en el más universal. Su verdadero origen hay que buscarlo en las
fuentes históricas y referencias indirectas de la Edad Media, ya que no
se ha conservado ninguna muestra de un juego más allá del siglo XVI. Diversos
estudiosos dan la fecha del siglo XIII como la más probable del
nacimiento de este juego que con el tiempo ha ido sufriendo numerosas
transformaciones pero conservando siempre sus ideas y modelo básico. Por
otra parte el hecho de que el Tarot fuera usado en el siglo XIV por
determinadas comunidades de monjes cristianos, como los casinitas en
Francia, nos da la pista que en su origen el sentido de las láminas no
era la adivinación sino una forma de mostrar un conocimiento espiritual
y cristiano, una manera de meditar o reflexionar en el camino de la vida
espiritual. Así
se explica que la Iglesia católica prohibiera en el siglo XIV el uso
del Tarot en las comunidades monásticas por considerarlo “herejía”.
Interesante palabra, ya que el Tarot no fue prohibido por “brujería,
superstición o hechicería” que hubiera sido lo normal, caso de
haberlo usado los brujos, sino por “herejía” y esta palabra revela
que el sentido de la prohibición fue que era considerado un sistema
filosófico o un intento de explicar las verdades del espíritu, pero al
margen del dogma oficial de la Iglesia católica Es decir, en la prohibición hay al mismo tiempo un reconocimiento del profundo contenido filosófico que el Tarot contiene. |
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Noblet |
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Vieville |
Dodal 1701 |
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Viena |
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Conver |
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Besançon 1780 |
Marsella |
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Fournier |
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Tarot
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Tarot
Vieville |
Besançon 1780 |
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Noblet
restaurado por |
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As
de Oros |
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La Geometría sagrada en el Tarot |
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